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Reconocido como el ladrón silencioso de la visión, el glaucoma es una de las enfermedades más comunes y preocupantes que puede sufrir una persona, debido a que sus consecuencias son irreversibles. Esta es una enfermedad que se puede tratar pero no curar, por lo cual, reconocerla a tiempo resulta vital.

¿Qué es?

El glaucoma se califica como un tipo de enfermedad ocular en la cual el líquido que habitualmente se forma en el sector anterior del ojo no puede salir por sus vías habituales, y por lo tanto se acumula haciendo que aumente la presión intraocular. Esta presión causa daños en el nervio óptico, y por ende, se afecta de forma negativa la visión.

En los peores casos, esta puede llevar a la ceguera tanto de un ojo como de ambos. Sin embargo, reconocida y tratada a tiempo, es posible protegerse contra la pérdida de visión que causa esta enfermedad y por lo tanto cuidar el nervio óptico.

A grandes rasgos, existen 5 grandes tipos de glaucoma, que presentan características particulares:

Grupos de riesgo

Si bien esta enfermedad puede presentarse en todas las personas, existen grupos en los que el riesgo de desarrollo de la misma es mayor. Entre ellos se encuentran:

  • Personas mayores de 60 años.
  • Personas de ascendencia africana.
  • Parientes de personas con glaucoma.
  • Miopes.
  • Personas que padecen diabetes.
  • Quienes emplean esteroides por un tiempo demasiado prolongado.

Por lo tanto, ante la aparición de alguno de los síntomas o al reunir más de uno de estos factores de riesgo, la necesidad de consultar a un oculista para realizar un chequeo completo de visión se vuelve todavía mayor.

¿Cuáles son sus síntomas?

En su forma más común, el glaucoma no presenta síntomas claros. Aunque en algunos casos ocurren pequeños cambios en la visión que pueden alertar sobre este padecimiento.

En estos casos, los síntomas a identificar son:

  • Dolores de cabeza o de ojo.
  • Náuseas y vómitos inexplicables.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida repentina de la visión.

Cuando estos síntomas no se presentan, o no se les presta atención y por lo tanto la persona no busca el tratamiento adecuado, el nivel de visión disminuye. Este es el mayor peligro del glaucoma, debido a que las células dañadas no pueden restaurarse y por ello no será posible recuperar el nivel de visión anterior a la aparición de la enfermedad.

¿Cómo puede tratarse?

La forma de detectarlo de manera precoz es mediante las consultas oftalmológicas periódicas. A través de un examen completo de ojos realizado al menos una vez al año, este puede detectarse a tiempo.

Dentro de las pruebas recomendadas a solicitar, se incluyen:

  • Prueba de agudeza visual.
  • Prueba del campo visual.
  • Examen con pupilas dilatadas.
  • Tonometría para medir la presión del ojo.

Una vez que se confirma el diagnóstico, aunque este no puede revertirse, es posible tratar el glaucoma para que la pérdida de visión no aumente. Dicho tratamiento puede realizarse con medicamentos, cirugía convencional, cirugía láser, o una combinación de varios de estos métodos.