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Tablets, computadoras portátiles, smart TV’s, teléfonos celulares y hasta relojes digitales… En la era de la tecnología, las pantallas nos rodean en diferentes tamaños y dispositivos. 

Los avances tecnológicos han permitido mayor comodidad para los usuarios, pero al mismo tiempo han generado una serie de inconvenientes en cuanto a la salud de los mismos. En el caso de las pantallas digitales, su uso excesivo puede perjudicar de manera directa la visión, aumentando la incidencia de una larga lista de patologías visuales.

Cuidar la vista en tiempos tecnológicos parece una tarea compleja, pero de hecho, hacerlo es posible evitar esforzar demasiado la vista y llegar a situaciones de fatiga ocular o resequedad e incluso visión borrosa, controlando un factor esencial cuando se emplean dichos dispositivos: la distancia de los mismos con la vista.

La distancia ideal

Debido a que cada dispositivo posee características particulares, no todos deben ubicarse a la misma distancia para evitar estos daños a la vista.

La postura más extendida entre los oftalmólogos indica que el teléfono celular debe ubicarse a unos 30 centímetros de la vista, la tablet a unos 40 centímetros, la computadora a unos 50 centímetros y los televisores a unos 60 o 70 centímetros. Esta es la distancia mínima sugerida para evitar fatiga y otro tipo de patologías, pero las distancias mayores también serán de utilidad. 

La importancia de controlar la ubicación de la pantalla se incrementa a medida en que el tiempo de uso aumenta. Cuando estas se emplean por más de 2 horas diarias, se recomienda alejar todavía más el dispositivo para así lograr una mayor eficiencia visual. 

¿Cómo saber si la distancia empleada es adecuada? Lo importante es que, con las distancias indicadas anteriormente, el individuo pueda visualizar el contenido que desea sin tener que forzar su vista o inclinar su cabeza hacia adelante. Si esto ocurre, puede acercarse la pantalla unos pocos centímetros hasta obtener una buena visibilidad.

La inclinación también importa

Fenómenos como la fatiga visual pueden producirse con el dispositivo ubicado a una distancia adecuada, especialmente cuando no se toma en cuenta la inclinación de los mismos. 

En aquellos cuya posición no puede regularse con un simple movimiento de manos, como el televisor, este riesgo es todavía mayor. Ante una pantalla totalmente vertical, el ojo debe realizar ajustes de enfoque constantes para lograr una visión óptima, lo cual puede llevar al agotamiento. Por ello, las pantallas inclinadas o las que se pueden inclinar con un simple movimiento de la mano -como en el caso de celulares, computadoras portátiles y tablets- se consideran como más amigables para el ojo humano.

Otros factores de gran incidencia

Al mirar demasiado tiempo una pantalla, la frecuencia de parpadeo puede disminuir. Por ello se recomienda parpadear de manera consciente para evitar así la resequedad. Las pausas para cerrar los ojos también pueden ser una gran opción.

Las condiciones de iluminación deben considerarse, pues inciden en cómo la vista actúa frente a la exposición a una pantalla. Los reflejos deben evitarse, así como también las habituaciones oscuras que no permiten lograr una iluminación óptima.

Considerar estos pequeños aspectos cada día puede ser clave para tener una mejor salud visual, y evitar el deterioro que pueden causar en ella las pantallas.